LA LEY LES PROHÍBE CASARSE A PERSONAS CON SÍNDROME DE DOWN.

Ellos se quieren casar pero las leyes de Sonora no lo permiten.

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En septiembre él le propuso matrimonio, aunque no se ha realizado la petición de mano formal, las familias de ambos están de acuerdo. Ellos se casarán sólo por la iglesia, ya que las leyes del estado no contemplan el matrimonio entre personas con síndrome de Down.

La pareja se ve al menos dos veces a la semana para platicar, jugar lotería, ver películas o series en la televisión, van al cine y todos los domingos acuden a misa.

Ya cumplieron cuatro años de relación, Pablo Alejandro entra a su casa en visita formal los días jueves, ellos son vecinos de la colonia Miguel Hidalgo, conocida como la Antena de Guaymas, Sonora.

Con visible emoción relata que el pasado 9 de septiembre, cuando sus padres la llevaron a un restaurante a festejar su cumpleaños número 19, frente a todos los comensales y sus amigas, después de que le cantaron Las Mañanitas, Pablo Alejandro se arrodilló frente a ella, sacó un anillo y le propuso matrimonio, ella dijo que sí.

Enamorados esperan unir sus vidas en noviembre de 2019 en el Templo San Francisco Javier.

Sus padres están de acuerdo, pero aún no se ha realizado la pedida de mano formal.

“Yo quiero mucho a mi hija y lo que decida está bien hecho, la ley no tiene nada que ver cuando hay amor”, refiere al señor Bernardo Martínez Quijda, anticipándose a la existencia de algún impedimento legal para que se lleve a cabo la boda. Sonora es de los pocos estados que permiten la boda entre menores de edad, no así entre parejas con síndrome de Down.

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