ASÍ HA PASADO “EL CHAPO” EL CONFINAMIENTO POR LA PANDEMIA DE COVID-19

Aunque su rutina previa a la pandemia era prácticamente estar casi todo el día en su celda, el coronavirus le quitó una de las cosas que hacían diferente su vida en la cárcel de EEUU.

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El confinamiento por la pandemia de COVID-19 cambió los hábitos del mundo entero, y Joaquín El Chapo Guzmán no estuvo exento a los cambios en su rutina en la cárcel que ostenta el título de ser la más segura de Estados Unidos.

El Chapo vive en la Penitenciaría Administrativa de Máxima Seguridad (ADX por sus siglas en inglés) o conocida como “Alcatraz de las Rocosas”, en Colorado, desde julio de 2019.

A poco más de un año de estar preso en una celda donde come y se asea, la pandemia de Coronavirus ha provocado algunos cambios en la vida de este prisionero mexicano que deberá pasar toda su vida y 30 años más tras ser condenado en Estados Unidos por 10 delitos.

Previo a la llegada del coronavirus a Estados Unidos, el fundador del Cártel de Sinaloa tenía una rutina que consistía en pasar 23 horas en su celda y salir luego una hora para tomar el sol y un poco de aire fresco, de acuerdo con la cadena Univisión. La salida era una especie de jaula.

De acuerdo con el reporte, El Chapo no habla prácticamente con nadie pues los guardias no hablan español y él no habla inglés.

¿Qué podría ser diferente ahora, si el capo pasaba encerrado prácticamente todo el día?

Las visitas.

Sí, Joaquín Guzmán Loera, que ha motivado series e incluso tras la rejas se sigue hablando de él y el Cártel de Sinaloa continúa sus operaciones, se vio afectado por las medidas para contener el coronavirus en lo que sería su único contacto con el mundo exterior: sus visitantes.

La lista de quién puede ingresar y conversar con el capo del que se habla de sus carácter sanguinario pero también de su popularidad y respeto en ciertas localidades del país es corta.

Su abogada y sus dos hijas menores –Emaly y María Joaquina- ni Emma Coronel, madre de las niñas de 9 años de edad y esposa actual del capo, ni su madre –Consuelo Loera– ni nadie más puede estar con él.

Las cárceles de Estados Unidos restringieron el régimen de visitas, por lo que El Chapo puede recibir ni a su abogada, como declaró ella misma a la cadena Univisión.

Lo noto obviamente enfocado en su apelación, aunque sí quizás, en estos últimos meses, deprimido porque no ha podido recibir ninguna visita, porque cerraron todas las cárceles”, dijo la defensora legal de Guzmán Loera, Mariel Colón Miró a Univisión.

Según la abogada, El Chapo sí ha sido afectado en su ánimo.

“Como él está en confinamiento solitario, a cualquier persona le va a afectar, no ver ni hablar con nadie. Está encerrado entre cuatro paredes -literalmente- por muchísimos meses”, dijo Colón Miró.

Las niñas visitaron a su padre el diciembre pasado por primera vez en el pena de máxima seguridad con motivo de las fiestas Navideñas. Hasta ahora no se tiene registro de que hayan realizado otra visita en enero o febrero , antes de que se impusieran las restricciones de movimiento en Estados Unidos por la pandemia.

En esa visita, las menores no pudieron abrazar a Guzmán Loera y sólo pudieron verlo a través de un cristal, relató entonces Miró, a Telemundo.

“Para las niñas tiene que haber sido duro no poder abrazar a su papá, porque la visita fue a través de un cristal. También para él que está detrás de este vidrio el no poder acercarse a ellas debió ser difícil”, consideró la abogada.

En estos meses, Miró solamente ha podido estar en contacto con su cliente a través de una llamada telefónica.

En la comunicación, la abogada dijo que percibió más positivo al Chapo, a quien le dijo que interpondrían una apelación para, en caso de que sea aprobada, se le realice un nuevo juicio. Eso no implicaría que El Chapo salga libre, sólo implica que volvería a ser juzgado.

“El señor Guzmán ha estado bien positivo. Durante el juicio se mantuvo positivo y ahora también en la apelación. Porque es una esperanza más”, dijo la abogada.

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